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sábado, 7 de noviembre de 2015

SHOW ME A HERO. NO EN MI BARRIO


En la escuela además del temario de las asignaturas hay que conseguir inculcar en los alumnos el respeto a los otros compañeros y que tengan una buena convivencia con el grupo. Pero esto también deben verlo en casa. SI en casa no se tolera lo diferente o se acepta la convivencia entre vecinos difícil es el trabajo en clase.
El cine y las series pueden ofrecernos historias reales que permitan ver distintos puntos de vistas y soluciones a problemas de convivencias en las ciudades. Una serie reciente y muy interesante es “Show me a hero” creada por David Simon que ya ha aparecido en este blog por la grandísima “The wire

En esta serie ambientada en Yonkers, una ciudad cercana a Nueva York durante los 80, un alcalde tiene que hacer frente a una sentencia judicial que obliga a construir una promoción de viviendas protegidas en un barrio de clase media. Esto genera conflicto entre los habitantes de raza blanca que se niegan a aceptar como nuevos vecinos a las personas de pocos recursos constituida por gente de raza negra o inmigrantes. Junto con esto vemos el conflicto político de enfrentarse o asumir la sentencia judicial que obliga la construcción de las viviendas.
Interesante conocer las ideas de Oscar Newman y su teoría del espacio defendible. Establece una correlación entre el diseño arquitectónico y las tasas de delitos. Observó que existía una alta tase de delitos en los pisos de gran altura, donde sus habitantes no consideraban como suyas los espacios comunales y su mantenimiento y conservación era muy deficitaria. Por ello pretendía que los habitantes de las nuevas viviendas se convirtiesen en agentes para garantizar su seguridad. Aquí un pdf que resume su planteamiento cuyo autor es Sergio Devora Medina, Universidad Autónoma de Guadalajara. Una de sus principales críticas es que refuerza una clara distinción entre público y privado.

Por tanto podemos ver la serie, además de por el placer propio de ver una buena serie, para reflexionar sobre convivencia, sobre política, sobre la independencia de la justicia, sobre la arquitectura y distinción en ella entre público y privado, racismo,… Además tiene una gran banda sonora con mucho Bruce Springsteen.
 

domingo, 19 de julio de 2015

LOS IMPUESTOS


Dentro de los términos que de vez en cuando explico en este blog, hoy voy a hablar de los impuestos, que podríamos decir que es aquello que no nos gusta pagar pero que son necesarios para que funcione nuestra sociedad.
Básicamente podríamos hablar de 2 tipos de impuestos. Unos serían aquellos que afectan a los ingresos como puede ser el impuesto de la renta y otros que recaen sobre los gastos como es el IVA. Es importante su distinción, ya que cada uno de ellos puede tener más o menos repercusión y hacer que la gente con más ingresos paguen mas o que ocurra lo contrario y la incidencia del sistema tributario recaiga principalmente sobre las personas con menores ingresos.

Como finalidades marcaremos dos. La primera que nos vendrá a la mente es conseguir ingresos para poder hacer frente al gasto público. Pero hay una segunda. Esta sería desincentivar ciertos consumos. Si queremos que la gente fume menos o consuma menos carburante, una medida puede ser aumentar los impuestos sobre ellos. Pero no siempre se conseguirá como veremos más adelante.

Es importante a la hora de analizar los impuestos  quién soporta la carga de los impuestos.  Con esto vemos quien los soporta en mayor o menor medida.

o   Sobre los consumidores. Un impuesto hace subir el precio del bien y desplaza nuestra curva de demanda  a la izquierda y hacia abajo. Por tanto se compra y se vende menos.

o   Sobre los vendedores. Al tener que pagar una cantidad por cada bien vendido se desplaza la curva de oferta a la izquierda y hacia arriba

Resultado: se consume menos y se abona más. Ambos, consumidores y vendedores salen perdiendo.

 
 

La incidencia que tienen los impuestos ¿es similar para todos los bienes?  No.  Aquí entra en acción la elasticidad que nos explicó Stringer Bell. Si tenemos una demanda bastante elástica (los compradores varían mucho su cantidad demandada ante una pequeña variación de precios) la carga caerá más sobre los productores, tanto más cuanto más inelástica sea la oferta. Por el contrario con una demanda muy inelástica (los compradores no son sensibles a los cambios de precio) la carga recaerá más sobre ellos.

Esto influye en lo anteriormente comentado cuando se quiere desincentivar un consumo. El ejemplo que generalmente se pone es el del tabaco. Se considera que es una demanda muy inelástica y a pesar de las subidas de precios el descenso de fumadores es escaso proporcionalmente hablando. Por ello muchas veces podemos considerarlo más un impuesto con fines recaudatorios que con fines desincentivadores.

A la hora de crear un sistema tributario debemos tener en cuenta la Equidad horizontal y vertical. La primera de ellas establece que los individuos que son esencialmente iguales deben pagar los mismos impuestos. Mientras que la equidad vertical indica que los contribuyentes con una capacidad mayor de pago deben pagar cantidades de impuestos más elevadas.

Paralelo a esto hay tres formas de catalogar un impuesto:

a)      Impuesto proporcional: los contribuyentes de ingresos altos y de ingresos bajos pagan la misma proporción del ingreso.

b)      Impuesto regresivo: los contribuyentes de ingresos altos pagan una proporción menor de su ingreso que los contribuyentes de ingresos altos.

c)       Un impuesto es progresivo si los contribuyentes de ingresos altos pagan una proporción mayor de ingresos que los contribuyentes de ingresos bajos.

 Por tanto, debemos fijarnos mucho en cómo están distribuidos los impuestos para ver cómo afecta a la sociedad. Si los principales ingresos de un país se realizan mediante impuestos indirectos (que se recaudan sobre bienes y servicios) podemos considerar que tenemos un sistema tributario regresivo ¿Por qué? Principalmente porque la gente con menores ingresos consumen prácticamente la totalidad de los mismos y por tanto contribuyen al sistema tributario con una proporción mayor de sus ingresos que aquellos que pueden ahorrar una parte importante de las entradas de dinero que obtienen durante el año.

Si el sistema se sustenta principalmente sobre impuestos directos, que recaen sobre individuos o empresas, podríamos conseguir unos impuestos más progresivos, siempre que el mismo estuviese correctamente articulado para hacer pagar una mayor cantidad a los que más ingresan  y se evitase fraude o ciertas “artimañas” para evitar su pago.
A la hora de configurar un sistema tributario también es importante como considere la sociedad o el gobierno que deben proporcionar los servicios que consideramos públicos ¿debe proporcionarlo el gobierno y por tanto contribuir todos a su pago o cada uno debe hacer frente a los servicios que consume? ¿Es justo construir un puente del que se beneficia una parte de la sociedad y que lo abonen todos los ciudadanos o es mejor establecer un peaje para que sea abonado por aquellos que lo utilizan y por tanto se benefician del mismo? Sobre esto ya vimos algo al hablar de la sanidad

 
Para terminar, algo de música. A ver si adivináis sin mirar que canción es la que interpreta Bob Dylan.
 
 
 
Os invito a dejar vuestros comentarios, sugerencias o ideas para próximas entradas.


sábado, 1 de marzo de 2014

BIENES PÚBLICOS. LA SANIDAD.


Recientemente hemos tenido la noticia de la paralización de la privatización de la sanidad pública en Madrid. En una entrada anterior hablaba de los bienes públicos y preguntaba si la sanidad es un bien público.
Basándonos en lo que la economía cataloga como bien público, no lo sería, ya que puede excluirse de su uso a las personas que no paguen por ella, podría haber más de un oferente,… pero muchos consideramos la sanidad como algo que debe proveer el Estado.
Pero analicemos el desarrollo de los derechos que se han ido adquiriendo por parte de los ciudadanos podemos considerar 3 tipos que se han ido incorporando:

-          Las libertades civiles. Surgen con la revolución Francesa en el estado Liberal. Defienden la esfera del individuo en la que los poderes públicos no deben penetrar, por lo que reciben el nombre de libertades negativas: se espera del estado su inhibición: libertad de expresión, de pensamiento, de culto,…

-          La Revolución Francesa también traería las libertades políticas, en las que se consideraba que el individuo como sujeto político debía participar en el poder. Aquí incluiríamos entre otros la posibilidad de elegir a los representantes del pueblo. Al principio hubo una participación solo de unos pocos (sufragio censitario), llegando ya avanzado, según el país, a un sufragio universal. Hoy en día es reclamado su ampliación, considerando que no es suficiente con votar una vez cada cuatro años.

-          Ya en el siglo XX surgen los derechos sociales. Hitos importantes fueron la Constitución Mejicana de Querétaro en 1917. El Estado ya no solo debía inhibirse, sino que tendría que actuar, tener una conducta positiva, para prestar un sistema de prestaciones que hagan posible un mínimo de igualdad. Aquí incluiríamos la sanidad, la educación y las prestaciones sociales.

En Europa habría que citar 2 acontecimientos que serian importantes de cara al desarrollo del Estado de Bienestar que hoy conocemos: La Revolución Rusa y su Declaración de los Derechos del Pueblo Trabajador y Explotado (1918) y la Segunda Guerra Mundial. A partir de estos hitos, los Estados consideraron que debían participar en la economía y garantizar una igualdad y la provisión de servicios a sus ciudadanos.

Posteriormente, con las crisis del petróleo (1973) y el acceso al poder en Estados Unidos y Gran Bretaña de dirigentes con claras ideas neoliberales, empezaron a ponerse en cuestión la provisión pública de estos bienes.

El principio que habría que considerar para apoyar la sanidad pública es la solidaridad entre los ciudadanos. Con los impuestos de distinto tipo pagamos entre todos este servicio. Con los impuestos directos, cada uno contribuye de acuerdo a sus ingresos. A la hora de acceder a cualquier producto proporcionado por una empresa privada, todos pagan lo mismo por un producto, independientemente de su nivel de renta. En Sanidad, personas con ciertos niveles de renta, podrían no tener acceso a ciertos tratamientos o intervenciones. Por ello se pide la solidaridad de los que más tienen.
 
 

En Madrid se argumentaba por parte de los dirigentes que no era una privatización, sino que ese servicio sería prestado por empresas privadas. Se les pagaría una cantidad anual y estarían obligadas a realizar el servicio igual que hasta ahora. Si ganan dinero perfecto para ellas y si lo pierden tendrán que mejorar. Con este planteamiento lo que se considera es que si el servicio se da por una empresa pública no es eficiente ¿Por qué se asume que tiene que gestionarse privadamente? Lo que habría que hacer es concienciarnos todos, tanto usuarios, trabajadores y responsables, de realizar un consumo responsable. Con esto siempre me viene a la memoria un caso concreto. Estaba un familiar mío ingresado y le tenían que realizar una prueba, para la que necesitaba tomar una cucharada de un jarabe unas horas antes. Le trajeron un jarabe entero sin abrir y le dijeron que a cierta hora tomase una cucharada. Al terminar la prueba y pasado unas horas, le dijeron que estaba bien y volvió a la habitación. Al acudir la enfermera la dijimos que, puesto que ya no iba a tener que repetirse la prueba podía llevarse el jarabe ya que estaba entero menos una cucharada. Nos respondió que por seguridad no podía llevárselo y utilizarlo con otra persona. ¡Teníamos que tirar todo el jarabe! ¿Ocurriría eso cada vez que se realiza una prueba similar? Posiblemente esto en una empresa privada estaría más controlado, pero ¿Por qué no puede estarlo en una pública? El objetivo debe ser conseguir un uso y gestión eficiente de los servicios públicos manteniendo aquellos servicios y coberturas que se han ido consiguiendo a lo largo de los años. No medir sus resultados por términos empresariales, sino por el servicio que da a la sociedad. Y asumir por nuestra parte que su acceso no es gratis, que depende de nuestros impuestos. Nos exigirán el pago de los mismos y nosotros debemos exigir su uso correcto.

Lógicamente aquí hay distintos puntos de vista. Os invito a dejar los vuestros.

sábado, 1 de junio de 2013

LAS EXTERNALIDADES


Supongamos que vivimos en un pequeño pueblo y  ponemos flores a nuestra casa, de la que disfrutamos nosotros, pues la hace más agradable. Y algún vecino hace lo mismo. Gracias a eso, aparece por algún sitio de Internet o en algún periódico fotos del pueblo y la demanda de alojamiento en las 2 casas rurales que hay en la localidad crece, aunque sus propietarios no se hubiesen unido a la iniciativa de los vecinos. ¿Qué ha ocurrido? Que tendremos un ejemplo de externalidad positiva.
En economía una externalidad es cuando los costes o beneficios directos de una actividad no reflejan los costes o beneficios totales de dicha actividad. En nuestro caso, el beneficio directo nuestro al mejorar la decoración de nuestra casa es claramente inferior al beneficio total que genera en nuestro pueblo.

También puede darse en sentido contrario. Supongamos que cerca de nuestro pueblo hay un rio y la gente tanto del pueblo como los visitantes aprovechan para disfrutar paseando por su rivera, y comer en su agradable entorno. Un poco más arriba se instala una industria que empieza a verter residuos en el rio. Esto crea nos crea un coste: el rio se deteriora y deja de ser agradable su vista y el comer cerca de él. En cambio, la empresa no interioriza este coste, su coste individual es menor al total real. Tenemos una externalidad negativa.
 
¿Cómo solventar esto? Uno de los principales economistas que abordó este tema fue Arthur Pigou, quien indicó que era necesario introducir un impuesto que haría internalizar al causante del “daño” el coste que estaba generando. Con ello a lo que le cuesta producir a la empresa de nuestro pueblo se le suma el impuesto y esto sería igual a lo que le cuesta a la sociedad que la empresa produzca.

Posterior a Pigou, Ronald Coase plantearía otra solución a este problema mediante “el problema del coste social”: mediante negociaciones se puede resolver el asunto. La empresa negociaría con el pueblo y este último pagaría una cantidad a la empresa para que reduzca su contaminación. Con ello conseguiría que volviesen los turistas, más gente quisiera vivir en el pueblo,.. Si estos beneficios superan al pago realizado a la empresa, la localidad se habría visto beneficiada.
También se puede plantear al revés, y que la empresa abone una cantidad al ayuntamiento y este le permita seguir contaminando. Si lo que abona es superior a los beneficios que deja de tener por permitir la contaminación, la solución habrá sido beneficiosa para nosotros.

Para que esto se produzca los derechos de propiedad tienen que estar bien definidos, los costes de negociación ser bajos, y que todos tuvieran una correcta información. Por tanto ¿es posible la solución planteada por Coase para un bien público? Difícilmente, pues en estos no está definida claramente la propiedad. ¿Cómo negociar el mantenimiento del aire puro? Este es un bien del que no se puede excluir a nadie y que afecta a nivel mundial. Una de las soluciones que se han planteado son los “derechos de emisión” en el que se establecen unos límites para contaminar a las empresas. Aquellas que contaminan menos pueden vender sus derechos a aquellas que más lo hacen para poder sobrepasar el límite establecido.
¿Existen externalidades en la sanidad o educación? La respuesta sería afirmativa. Si conseguimos que una mayor parte de la población esté vacunada ante alguna enfermedad, todos se benefician, incluido los no vacunados, ya que también reducen su probabilidad de adquirir la enfermedad. Asimismo, que una sociedad esté bien formada es beneficioso para todos. Por tanto, el beneficio social es superior al individual. Por lo tanto, si tiene acceso a la sanidad y a la educación gente que no pueda hacer frente a su coste, el beneficiado no es solo él, sino toda la sociedad.

sábado, 25 de mayo de 2013

LOS BIENES PÚBLICOS


Llevamos mucho tiempo oyendo hablar de la defensa de los bienes públicos como la educación, la sanidad, el transporte,… por lo que quisiera plantear la siguiente pregunta ¿son estos servicios asumibles por empresas privadas?
Intentaré, introduciendo en distintas entradas conceptos básicos de la teoría económica, ir viendo las distintas posibilidades que apuntan de producción mediante empresas públicas o privadas y, si alguien se anima, crear alguna conversación sobre ello.
Para empezar ¿Qué entiende la teoría económica como bien público?

Lo primero en lo que podemos pensar es que son aquellos que son provistos por el sector público. Pero si nos atenemos a la teoría económica esto no es así. En la teoría económica se indica que para que un bien sea público debe cumplir las 2 características siguientes:

-          Es no rival. Esto significa que el uso por parte de alguien no es una limitación o impedimento para que pueda ser usado por otra persona. Si yo abro la nevera y me como la última onza de chocolate, esta no puede ser comida por ninguna otra persona, por lo que se considera que es rival. En cambio, si paseo por la calle una noche, puedo ver gracias a las farolas que hay y mi uso no impide que los demás paseantes puedan aprovecharse de ellas.

-          Es no excluyente. Esto significa que no podemos excluir de su uso a determinadas personas. En el ejemplo anterior de las farolas, no podemos excluir a la gente que queramos que no la usen.
¿Qué problemas plantean los bienes públicos?

Básicamente están relacionados con las características que los definen. El más habitual es el que se conoce como “el problema del polizón” o “free rider”. Si no podemos excluir  de su uso a la gente ¿Cómo podemos hacer que todos contribuyan a su financiación? Imaginemos que me niego a pagar mis impuestos ¿Podrían prohibirme el aprovecharme del alumbrado público? Obviamente no. Otro ejemplo habitual que se encuentra en todos los libros de texto es la defensa nacional. En caso de conflicto, sino pago los impuestos ¿no me defenderían?
Por tanto, estos bienes no son susceptibles de ser vendidos en un mercado. Pero esto no significa que todos estos bienes sean provistos por el Estado. Un programa de radio cumple las características anteriores: son no rivales y no excluyentes, pero son provistas por empresas privadas. Pero su financiación no es pagada por sus usuarios mediante el pago directo, sino por los anunciantes principalmente.

Y tampoco debemos pensar solo en cosas realizadas por el hombre. Una bella vista al atardecer en una playa también podría considerarse un bien público. Además, requiere una conservación y cuidado que todos queremos tener y que por tanto alguien tiene que realizar y que pagar, pero no nos pueden excluir de su uso o evitar su disfrute mediante un peaje (alguno pensará que todo se andará)
 

Viendo la teoría, ¿es la sanidad pública un bien teóricamente público? No, pues podemos excluir a cualquiera de su uso no atendiéndole y el uso es claramente rival, ya que mientras mi médico me atiende, por muy rápido que sea, que lo es, no puede atender a otro. Pero esto no significa que su provisión más eficiente o justa sea por empresas privadas. Tendremos que valorar otros conceptos como las externalidades, sobre si existe competencia perfecta o valorar temas de justicia social. Estos puntos los desarrollare en posteriores entradas.

Os invito a dejar vuestros comentarios, preguntas,…
 

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