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sábado, 31 de enero de 2015

PROFESOR LAZHAR. ENSEÑAR Y/O EDUCAR


Cuando veo una película cuyo eje central es una escuela suelo pasar por 3 fases. La primera, si me gusta, es por la que paso al ver cualquier película con cualquier temática. La segunda suele ser un poco de “negación”. Creo que son situaciones que no se dan en la realidad: los profesores tienen respuestas muy perfectas, los alumnos no se parecen a los reales,… La última fase es olvidarme de la anterior y considerar los aspectos que hacen reflexionar, las escenas que permiten pensar sobre algún tema en concreto,…

Dependiendo la película una u otra fase son más importantes o menos para mí. Una de las últimas que he visto que me han gustado y parecido más interesantes para reflexionar y olvidarnos de la segunda fase (o esta fue menor) es Profesor Lazhar (Monsieur Lazhar). Es una película canadiense del año 2011 dirigida por Phillipe Falardau. La situación que narra la película es la reacción y como hacen frente los distintos miembros de las escuela (profesores, alumnos y padres) al suicidio de una profesora de primaria ahorcándose en su propia aula.
                                                              Cartel película Profesor Lazhar

Dejaré algunas reflexiones que trasladé a un trabajo a partir de 2 escenas de la película. Las situaciones para reflexionar se basan básicamente sobre los límites de la enseñanza en clase. Fueron las siguientes:
    - Reunión del profesor Lazhar con los padres de una alumna (minuto 45). El padre termina la reunión indicando "limítese a enseñar, no a educar a nuestra hija"
    - Cena del profesor con una compañera de trabajo (minuto 70). La profesora le dice que hable de su experiencia a los alumnos, de lo que implica el exilio e irse de un país. Lazhar responde "no, eso no está en el programa"
Dentro de una sociedad, podemos distinguir varios ambientes educativos, en los que destacamos la familia que se considera como el primer ámbito con el que se encuentra la persona y la escuela, que tras la familia actúa en un segundo plano o nivel. Respecto a la educación de los hijos, los padres tienen legalmente el protagonismo en las decisiones que afectan a la educación, pero este no es absoluto, el niño no es un objeto propiedad de nadie y la escuela no puede inhibirse pues tiene también una importante función social y educativa.

Las convicciones filosóficas podríamos definirlas como las ideas que sobre el mundo y la sociedad tenemos y que consideramos que tienen que ser respectados por todos. Estos valores pueden ser transmitidos por diversos agentes en nuestra sociedad, entre ellos las familias y los profesores.

La neutralidad a la hora de transmitir valores es no apoyar una idea por encima de otra. Pero esto no significa que no sea un procedimiento mediante el cual no se transmite convicciones. En el caso de nuestra película, ante un hecho que ha causado un gran impacto en el aula, el profesor Lazhar no intenta imponer sus ideas, su punto de vista o convicciones, pero considera que su labor como educador tiene que ser facilitar el debate y que los alumnos expresen sus sentimientos y opiniones.

Estaríamos en la que Trilla denomina neutralidad activa, cuando el profesor facilita la introducción y el debate sobre temas o valores controvertidos. No busca imponer sus valores ni descalificar la educación que los padres pudieran estar llevando a cabo, sino no limitarse a una educación neutral o la que los padres de la niña catalogan como limitarse a enseñar.

En la otra escena indicada, es el propio profesor el que considera que hablar de sus experiencias no le incumbe ni aportaría nada al aula. Pero su compañera considera que sí. El expresar otras convicciones y fomentar su diálogo ayuda en la educación de los niños y es una tarea que debe compartirse entre todos, siempre respetando las opiniones contrarias y no yendo en contra de las decisiones adoptadas por la familia en esta materia.

Relacionado con estos puntos también deberíamos analizar la relación entre política y educación y como se ha planteado el resolver si la educación es un asunto público o privado. Algunos autores consideran que la educación pertenece al ámbito de lo privado. Por otro lado, otra corriente nos indica que hay estrechas relaciones entre educación y política, siendo la pedagogía una ciencia que transforma la sociedad y tomamos la educación con una forma de mejorar la sociedad. Sin la educación la sociedad no mejoraría. Por tanto, el profesor no puede limitarse a lo que hemos denominado como enseñar, sino que debe educar.
 

Creo que es un debate muy interesante, por lo que os invito a dejar vuestras reflexiones y comentarios.

viernes, 6 de septiembre de 2013

MARTIN LUTHER KING Y ATTICUS FINCH


Durante estos días, se ha estado recordando con motivo de su 50 aniversario, el discurso que pronunció MartinLuther King al final de la marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad y conocido como “Tengo un sueño”. Lo que siempre me asombra de la situación relatada por Luther King en su discurso y de situaciones como la de Rosa Parks, mujer negra que se negó a ceder su asiento en un autobús público en 1955, es su cercanía a nuestros días. Era la segunda mitad del siglo XX y la segregación racial era común en un país como Estados Unidos.
Por suerte se ha avanzado en los derechos de las personas. Como en todo, la educación, los valores y el conocer estas situaciones, pueden ayudar a superarlo, mejorar y no repetirlo. Una acción que muchas veces se ha considerado para exponer estos momentos históricos, dialogar sobre ellos y conocer distintos puntos de vista, es el visionado de películas. Por ello hoy quiero hablar de una película muy utilizada para hablar del racismo y que además está considerada como una de las grandes del cine: “Matar a un ruiseñor” (To kill a Mockingbird) de Robert Mulligan.
 
                                            fotograma de la película "Matar a un Ruiseñor"

La cinta es de 1962, solo un año antes del discurso citado, y sitúa la acción en Alabama durante los años 30. Está basada en la novela homónima escrita por Harper Lee en 1960 y ganadora del premio Pulitzer. En la película, Atticus Finch (Gregory Peck) es un abogado blanco que defiende a un ciudadano negro acusado de violar y agredir a una mujer blanca. Aunque quizás los verdaderos protagonistas (o cuanto menos coprotagonistas) sean sus dos hijos Jem (Philip Alford) y Scout (Mary Bradham). Desde sus ojos vamos viendo la vida en este pueblo, los prejuicios a los que se tienen que enfrentar en el colegio por defender su padre a un hombre negro, y las conversaciones que tienen con Atticus, quién está considerado por los estadounidenses  como el más grande héroe americano de su cine. Su integridad y los valores que quiere transmitir a sus hijos, seguramente sea lo que le hace merecedor de tal honorífico galardón.
Pero no solo por lo anterior merece la pena verla. Las interpretaciones (como siempre, se recomienda su versión original), los diálogos y  su guión, son argumentos suficientes para pasar dos horas disfrutando de un clásico del cine.
 

Os invito a dejar vuestros comentarios sobre la película o dejar títulos de temática similar.
 

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