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viernes, 6 de octubre de 2017

JAUME CARBONELL Y LAS ESCUELAS DEL SIGLO XXI


Ya en nuestro siglo, Jaume Carbonell toma el relevo de Luis Bello y nos enseña a través de sus libros cómo son nuestras escuelas. Este periodista, educador y sociólogo tiene además otros puntos de unión con el anterior. A través de la revista Cuadernos de Pedagogía, de la que empezó siendo secretario de Redacción y terminó ejerciendo de director tras más de 38 años de labor profesional, sirve de altavoz de las escuelas, de su situación y de las pedagogías y planteamientos innovadores que en ellas se producen.

Además, como cuenta en la entrevista que se le realiza en el nº 430 de Cuadernos de Pedagogía, las corrientes que se dieron durante la Segunda República, muy ligadas al Institucionismo, le hace tener un punto de vista que puede asemejarse a Luis Bello.

En sus tres libros, uno dedicado a las escuelas de Aragón, otro a las de Asturias y un tercero a las de Cantabria, podemos conocer la importancia que da al profesorado, el cual dedica grandes esfuerzos tanto colectivos como individuales para llevar a cabo su tarea depositando en el alumnado una gran confianza, con cercanía pero siendo exigente con ellos. También observamos que las escuelas rurales muchas veces y a pesar de inconvenientes como la existencia de los profesores itinerantes o la poca estabilidad de su claustro de profesores, presentan grandes proyectos de innovación y unos centros muy atractivos para sus alumnos. Como vemos existen muchos puntos de unión, a pesar de la distancia de casi un siglo, con las ideas aportadas por Luis Bello.
 

Afortunadamente en otros aspectos hay grandes diferencias. Los centros, los materiales y las condiciones de los alumnos son muy diferentes, no encontrándonos con aquellas pobre escuelas, masificadas y el algunos casi en ruinas.

El formato de los libros sí es muy diferente. Jaume Carbonell se centra principalmente en narrar cómo son las escuelas, conocer y servir de altavoz de las inquietudes de sus profesionales y en trasladarnos con es la vida dentro de ellas. Lógicamente con su narración también podemos conocer aspectos de nuestra sociedad, pero no describe los lugares o aspectos más allá de sus paredes.

domingo, 12 de octubre de 2014

UN NUEVO CURSO


Empezamos un nuevo curso. Algunos como estudiantes, otros como profesores, otros como trabajadores después de unos días de vacaciones o simplemente poniéndonos nuevos retos u objetivos que incluso algunas veces cumplimos y otras muchas nos lo volvemos a plantear tras año nuevo.
Este curso empieza con una nueva reforma educativa. Se ha hablado mucho y lo oímos en cualquier conversación sobre este tema: si no hay un acuerdo global y cada cambio de gobierno lleva una nueva reforma, es difícil mejorar nuestro sistema educativo. Pero si quienes gobiernan y en teoría más deben saber no lo creen así, o bien algo falla o son muy listos y algo se nos escapa al resto.

En Jotdown se publica una entrevista, como siempre muy extensa, al ministro de educación Jose Ignacio Wert. De la parte en la que se trata el tema de la educación se habla principalmente de la financiación. Se cita que en Francia, Alemania y países nórdicos hay pocas tasas, todo financiado por la administración pública. Se considera que ya lo pagará el alumno con futuros impuestos. Hay una alta carga impositiva y además filtros selectivos para el acceso a la universidad y a los distintos estudios. Al estudiante se le deja menos libertad para elegir lo que quiere estudiar. Tiene que ser algo que le sirva para encontrar un trabajo lo suficientemente bien retribuido para que devuelva a la sociedad el esfuerzo en él puesto.
Frente a ello considera el ministro que “A veces se piensa que, por definición, un sistema de tasas más elevadas es menos equitativo que uno de tasas más bajas o tasas inexistentes. Y esto, realmente, no soporta un análisis un poco riguroso” Este punto me gustaría que lo hubiera desarrollado más o que el entrevistador hubiera incidido en el. Viene a decir que no es correcto que a los que más ganan y pueden permitirse acceder a la universidad también se les abone los estudios por parte del sector público mediante unas tasas bajas.

Desde mi punto de vista no es del todo cierta esta argumentación. En primer lugar, la matrícula de la universidad la pagamos con las tasas que abonamos a principio de curso más los impuestos. Y  quien más gana, más impuestos en teoría paga. Además pueden existir otras medidas, como son las becas, que conviertan la matrícula en un gasto distinto para cada alumno dependiendo de su nivel de renta o situación familiar. Pero como dije, me hubiera gustado que se desarrollase más esta argumentación del señor Wert para conocer cómo, con tasas altas, se puede garantizar que el acceso a la universidad no dependa del nivel económico de un alumno sino de su capacidad y esfuerzo.
Respecto a los resultados del informe PISA indica que “nosotros no tenemos en la parte de abajo peores resultados que la media. Donde tenemos un problema es en la proporción de excelentes”.  Como se ve en la primera parte de la entrevista, nuestro ministro proviene profesionalmente del campo de la estadística, habiendo presidido Demoscopia. Cierto es que en el actual sistema, por recursos, tiempo, organización y formación del profesorado, no se fomenta la mejora o incitación a un mayor esfuerzo de aquellos alumnos más capaces. Posiblemente en la atención a la diversidad nos estamos esforzando más en aquellos con algún tipo de déficit. Esto es imprescindible y hay que seguir mejorando en ello. Pero también los que pueden presentar más facilidades para el estudio necesitan que se les dedique tiempo  y esfuerzo.

Pero viendo los resultados en general de los distintos informes, no creo que el problema sea debido a los pocos alumnos excelentes que tenemos.
Os invito a leer la entrevista y dejar vuestros comentarios respecto a ella. Además os deseo mucha suerte en este nuevo curso, y que por el mes de junio no solo hayamos aprobado aquellos que estudiamos o superado el reto que nos hayamos marcado, sino que nos sintamos un poco mejores personas.

Para terminar os dejo con una canción que me hace recordar aquellos días en que iba al cole.
 

viernes, 29 de marzo de 2013

CONOCIMIENTOS DEL PROFESOR


Estos días atrás hemos visto, a raíz de un examen a maestros de la Comunidad de Madrid   y la publicación de los resultados y valoraciones mas o menos sesgadas, un debate sobre que tendría que prevalecer a la hora de seleccionar a los maestros o profesores. Algunas comunidades aprovechan para decir que modificarán el acceso dando prioridad a los conocimientos, y los sindicatos indican que es un golpe para los profesores interinos y una forma de no valorarlos.

Lo primero que quizás deberíamos tener en cuenta es la importancia que se da la formación de los profesores en las distintas reformas educativas. Si analizamos el borrador o proyecto actual de ley, o no hay o se pasa por encima. Se regulan las asignaturas, se modifica todo lo anterior, pero parece ser que o se considera que la formación es la correcta o que no corresponde en estas reformas entrar en ello.

Para poder realizar las oposiciones de profesor de secundaria tras obtener la licenciatura correspondiente, hay que realizar el Curso de Adaptación Pedagógica (CAP). Mi valoración: un mero trámite que aporta poco o nada. Posteriormente viene la oposición en la que básicamente se valora un temario de la especialidad a la que te presentas y presentar una programación.

Por tanto, si la apruebas, la habilidad o conocimientos para poder dar clase, enfrentarte a los problemas del día a día, vendrán dadas más por la experiencia como alumno y luego con la práctica diaria del trabajo. Realmente, mirándolo fríamente, ocurre para casi todos los trabajos ¿se aprende en la universidad lo que luego necesitas para trabajar en cualquier campo o no se diferencia mucho lo indicado para ser profesor con el resto de profesiones?

Así que habría 2 aspectos que valorar a la hora de seleccionar a un futuro maestro o profesor: los conocimientos y la experiencia.

Cursando ahora Pedagogía, veo que se hace mucho hincapié en el constructivismo y en la nueva visión de profesor. Leo prácticamente en todas las asignaturas que hay una “transformación del rol del profesor, de transmisor de información a diseñador de situaciones mediadas de aprendizaje, de depositario de la información, a guía y orientador“

Desde mi punto de vista, o no comprendo bien esto o debo estar muy equivocado ya que no se debería ser tan rotundo.

El profesor si debe transmitir conocimientos, y  tiene que tener una buena base. El que ahora tengamos acceso a multitud de información no tendría que implicar un cambio tan radical, aunque obviamente si un cambio. Antes podíamos tener profesores que sabían mucho y transmitían la lección, pero también te hacían o debían de hacer pensar, saber porque eran las cosas y que indagases. Un profesor de historia podía explicarte un periodo de tiempo y a la vez, darte textos de esa época, que buscases información  en la biblioteca sobre sus autores, que lo relacionases con lo aprendido, que ampliases la lección con lo que te aportasen esos textos. Lógicamente pocos o muchos, según la experiencia de cada uno, solo transmitían y se quedaban allí. Pero eso era negativo tanto antes como ahora. Seguramente ahora deberán ayudar más a que los alumnos sepan buscar información. Puede que ese profesor de historia ya no tuviese que traer los textos sino de conseguir que los alumnos los localizasen, discriminar la información que se encuentran, trabajar sobre ella, pero no habría que quedarse ahí. Se debe tener conocimientos y saberlos transmitir. Y también debe orientar a los alumnos para que  creen conocimientos, a discriminar la información que reciben y de la que tiene acceso y servir como guía y diseñador de situaciones mediadas de aprendizaje. Una cosa no es incompatible con otra. La sensación leyendo textos de pedagogía es que un pedagogo podría dar clase de cualquier disciplina pues lo importante es enseñar a enseñar. Sobre esto recomiendo un interesante artículo de Enrique Moradiellos

Pero cambiando el punto de vista de la pregunta ¿un físico podría dar clase de física a cualquier alumno, sea cual sea su edad o temario? Posiblemente tampoco y que también necesite una formación que complemente su amplio conocimiento de la materia. Seguramente esta formación sea ahora más necesaria que hace 20 años, pues tendrá que conocer las facilidades (o a veces dificultades) que las TIC pueden aportar a la labor como profesor. Por tanto abogaría por una formación complementaria al acabar el grado o licenciatura correspondiente.

 


El otro punto es la experiencia. Como he comentado antes, aquí se debe obtener gran parte de la formación para saber como enfrentarse al día a día y ser mejor profesor poco a poco. Pero la valoración de la experiencia no debe ser la equivalencia en años. Una oposición no es más que la forma de seleccionar a los mejores para un puesto de trabajo. La experiencia debería ser un examen perfecto para conocer la valía de alguien. Ocurre lo mismo en cualquier trabajo: no se debería ascender directamente a quien lleva más tiempo en la empresa, sino al más adecuado para un puesto y, ya que se conoce a los empleados del día a día, debería ser más fácil el elegir bien. Pero en nuestras oposiciones ¿Cómo valorar o cuantificar esa experiencia? ¿Cómo conseguir una valoración objetiva?

 Por lo tanto, desde mi punto de visto, no habría que radicalizarse en ningún extremo. Para seleccionar un buen profesor tendría que valorarse 3 puntos: el conocimiento de su materia, formación encaminada a la enseñanza y experiencia.

 Un interesante debate sobre esto se ha abierto en el siguiente blog (muy recomendable su lectura siempre)

 Os invito a dejar vuestros comentarios, opiniones, críticas, experiencias, pues pueden ayudar a reflexionar sobre la formación del profesorado y la pedagogía.

 

sábado, 3 de marzo de 2012

FORMACIÓN DEL PROFESORADO

Este año tocan oposiciones para profesorado de Secundaria. Con la crisis el número de plazas es muy escaso. Además, como por desgracia sucede con los cambios de gobierno, dificultan aún más la preparación con cambios e incertidumbre respecto al temario y forma de oposición. Hace 8 años ya pasó algo similar. Pero, el sistema actual, ¿es la mejor forma de selección?
Refiriéndome a Madrid y a secundaria, hasta hace poco era necesario además de la licenciatura tener aprobado el Curso de Adaptación Pedagógica (CAP) el cual en esta Comunidad era un mero trámite. Posteriormente viene lo difícil, superar la oposición. Esta se basa en desarrollar un tema de la especialidad a la que se opta (Historia, Matemáticas,…) y exponer una programación didáctica.
Con este método obviamente el seleccionado puede dominar su especialidad ¿pero tiene la formación para enfrentarse a un aula de secundaria? ¿Sabe impartir una clase? ¿Sabría resolver los problemas que pueden tener los jóvenes?
Voy a comentar un sistema de formación de los maestros, ya no en vigor, de un país, cuyos políticos consideraban que del alma del maestro había de salir la del niño, que la escuela sería lo que fuera el maestro.
El sistema de oposiciones es reemplazado por severos cursillos de selección. La formación del profesorado se divide en tres períodos:
1º) de cultura general recibida en los institutos de segunda enseñanza.
2º) Otra de formación profesional que corría a cargo de las Escuelas Normales.
3º) De práctica docente que se desarrollaba en las Escuelas Primarias Nacionales.
El acceso a estas escuelas está restringido en su número, ya que tras la superación de los estudios se accedía a la plaza, no había oposición. El día a día, el superar los distintos cursos y niveles sería la oposición que debería pasar el futuro maestro.

¿En qué país se aplicó este sistema? Fue en España durante la Segunda República (1931-1939)
Posiblemente no fuese el sistema perfecto, pero si dio gran importancia al maestro, a lo que significa en la sociedad y a su formación, teniéndose en cuenta no solo los conocimientos técnicos de su materia sino los propios que debe tener para poderse enfrentar a la enseñanza. Quizás en época de crisis como la que vivimos deberíamos valorar más la educación como uno de los factores para salir de ella.
En otros campos como en los derechos de los trabajadores estamos retrocediendo décadas. Quizás en este aspecto de la importancia del maestro si fuera bueno mirar y copiar lo que ocurría hace años.
 

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