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sábado, 11 de abril de 2020

ENSEÑANZA A DISTANCIA

Estudié mi primera licenciatura en la UNED en la década de los 90. Por entonces, no teníamos Internet ni móvil, y quienes empezaban a tenerlo eran eso, un teléfono para emitir y recibir llamadas.
Con estas circunstancias, sin existir las TIC, el estudio era realmente con grandes distancias. De cada asignatura te indicaban el libro que tenías que estudiar y en Febrero y Junio tenías los exámenes. Por ello, la evaluación se equiparaba a la calificación que obtenías en el examen. Además, como sobre todo en los primeros cursos los exámenes eran tipo test, la nota era tu evaluación y por ejemplo un 4,9 era eso, un suspenso. Solo en una asignatura del último curso tuve un trabajo final que contaba para la evaluación.

En la segunda década del presente siglo, volví a estudiar en la UNED. Ya no se llamaba Licenciatura sino Grado. Pero esta no es la única diferencia. Internet y las TIC ya son habituales y la Universidad empezaba a utilizarlas. A través de la plataforma y con el espacio de cada asignatura, permitía que el temario no se redujese a un único libro sino que te proporcionasen material adicional. Además los trabajos suelen ser algo habitual en cada asignatura y se anima a participar en los foros. El contacto con los tutores con el correo electrónico es mas habitual y al ir revisando tu trabajo proporcionan una evaluación formativa. Además las clases que se imparten durante las tutorías en algunos casos se retransmiten por Internet, lo que facilita su seguimiento desde cualquier lugar.

Por tanto, podemos ver que hay una evaluación más continua y más recursos para adaptarse a las distintas circunstancias del alumnado.

Lo que si era común en ambos tiempos desde mi punto de vista es la existencia de las tutorías. En ellas, al haber contacto con los tutores y con otros alumnos, proporciona un aprendizaje importantísimo. Además la heterogeneidad del alumnado de la UNED, con distintas edades y circunstancias personales y profesionales, hace que este contacto proporcione una enseñanza muy valiosa.

Surge este texto a raíz de la situación actual por la pandemia que vivimos. De un día para otro, toda la enseñanza presencial se ha tenido que convertir en enseñanza a distancia. Esta transición, que en una Universidad dedicada específicamente a ello, lleva años adaptándose a las nuevas tecnologías y recursos, se está realizando a marchas forzadas.

Por suerte el profesorado está haciendo un esfuerzo muy grande para poder realizar esta transformación. Algunos ya utilizaban herramientas que están siendo de gran ayuda y otros están aprendiéndolas para utilizarlas y que todos sus alumnos puedan continuar con sus estudios.

Pero desde el punto de vista del alumnado hay puntos que hacen que la actual situación de enseñanza a distancia puedan hacer que muchos de ellos se queden atrás. La brecha social y económica creo que es en algunos casos casi insalvable. No todos tienen acceso a internet y/o un ordenador o tablet. En algunos casos que puedan tenerlo, si hay mas de un niño en casa, la circunstancia se complica.

No solo hay brecha económica. La brecha social también puede influir más aquí que en el día a día cuando los alumnos acuden a clase. La ayuda de los padres puede ser más necesaria aquí, y no en todos los casos puede ser proporcionada o tienen la misma formación o posibilidades de ayudar a los hijos.

Tampoco hay que olvidar la situación personal del alumno. A los mayores nos afecta psicológicamente el encierro, el no poder salir, no tener contacto personal con nuestros seres queridos o amigos. Esto también influye en los niños, además de poder ver situaciones complicadas económicas o profesionales en su casa o el fallecimiento de familiares por desgracia en algunos casos.

En estas circunstancias, se está planteando si hay que avanzar temario y cómo realizar la evaluación o incluso proporcionar un aprobado general. Yo no me dedico a la enseñanza, solo daré mi opinión en base a mis estudios, mis circunstancias personales y a lo que leo y observo de grandes profesionales de la educación. Teniendo en cuenta lo anterior considero oportuno:

  • Los profesores han tenido prácticamente 2 trimestres en el que han trabajado con el alumnado y han realizado sus correspondientes evaluaciones. Este trabajo de 6 meses y lo que estén pudiendo trabajar estos días pueden proporcionar una evaluación de cara a la promoción o no de curso, sin realizar un aprobado general ni tener que evaluar un tercer trimestre en el que las variables y condiciones de los alumnos antes citadas hacen muy difícil la evaluación correcta.

  • El avance de temario debe hacerse teniendo en cuenta que se debe llegar a todos los alumnos. Si se quiere avanzar, podemos no conseguir la igualdad de oportunidades de todos los estudiantes y dejar atrás precisamente a los que más dificultades tienen. Por ello, considero que el no cumplir el currículo es obvio, teniendo que avanzar lo que se pueda llegando a todos. Además muchos días creo que la labor de apoyo al alumno, de hablar y que sepan que los profesores están allí ayunadoles y escuchándoles puede ser más importante que el avanzar un tema.

  • Por el punto anterior, esta parada en el avance del temario, debería subsanarse adaptando la programación del siguiente curso que, ojalá, pueda empezar con normalidad. Habrá que tener en cuenta que parte del contenido del curso anterior no se habrá impartido o no habrá llegado a todos los alumnos y se tendrá por tanto que impartir durante el nuevo curso.

  • Por último, de estas circunstancias también se podrá sacar algo positivo, como puede ser el conocer o trabajar con nuevos recursos y tecnologías y también que los alumnos desarrollen cierta autonomía en su aprendizaje, reforzar competencias como puede ser el aprender a aprender.

Dejo estas opiniones mias. Cualquier opinión, crítica o comentario, estaría encantado de leerla.


viernes, 30 de marzo de 2018

EVALUACIÓN Y AUTOEVALUACIÓN

Cuando termina un curso, un trimestre o cuando preguntamos que tal ha sido la evaluación de un alumno, la respuesta suele ser la calificación que ha obtenido, el 8 o el 4, el notable o el no Apto. Pero esto solo es la calificación obtenida con la que expresamos la valoración de su rendimiento. 

En una empresa, donde podemos necesitar periódicamente conocer el rendimiento o aptitud de un trabajador, solemos también identificar evaluación con rendimiento.

Pero la evaluación en si es algo mucho más complejo y completo. La evaluación debemos integrarla en nuestro proceso educativo y utilizarla como una herramienta más que nos permita adaptar la actuación educativa-docente a cada uno de los alumnos a lo largo del proceso y poder comprobar si las metas, objetivos y fines que nos habíamos marcado se han conseguido. 

Como indican Castillo y Cabrero, la evaluación “hay que considerarla como un proceso dinámico, abierto y contextualizado que se desarrolla a lo largo de un periodo de tiempo”. El propio evaluado forma parte de ello y si queremos que la evaluación sea más que una calificación al final del curso, debemos hacerle conocedor y participe de la misma. 

Una buena medida sería la autoevaluación y más en unos tiempos en que la formación continua a lo largo de nuestras vidas es esencial para mantenernos en el mercado de trabajo. Cuando leemos alumnos no debemos pensar solo en los niños o adolescentes, sino en todos aquellos que buscamos una formación o incluso en nuestro centro de trabajo donde podemos ser evaluados, de una forma sencilla o compleja, a lo largo de un periodo de tiempo. “Solo si hay autoevaluación los procesos de aprendizaje y de enseñanza alcanzarán los objetivos que pretenden, ya que nadie llega a ningún sitio hasta que no se es consciente de que ha llegado, lo cual le permite decidir si está bien seguir allí, si debe ir a otro lugar o si debe cambiar de rumbo” (Rodríguez, 1992) 

En la Universidad con el desarrollo de las TIC, la autoevaluación se está convirtiendo en imprescindible en la labor del profesorado universitario como indican los profesores Rodríguez, Ibarra y Gómez “el profesorado universitario debe facilitar, orientar, disponer los medios necesarios para que los estudiantes aprendan autónomamente, de tal forma que sean capaces de establecer sus objetivos de aprendizaje, realizar auto seguimiento, autoevaluarse y autocorregirse. Es decir, poner todos los medios para que los estudiantes desarrollen sus competencias de aprendizaje autónomo a lo largo de la vida”

Para poderlo conseguir el alumno debe ir formando e ir adquiriendo unos conocimientos y capacidades que ira obteniendo con ayuda del profesor, como pueden ser la capacidad de planificación, constancia, conocimiento de herramientas y recursos,… 

Algunas técnicas e instrumentos utilizados son: 
        - El contrato didáctico, mediante el cual el profesor y alumno acuerdan una serie de aspectos que ambos deben cumplir y cuyo cumplimiento se someterá a evaluación posterior. 
       - El portfolio, como instrumento donde se recoge y almacena la información de los objetivos alcanzados durante un periodo de tiempo. 
    - La Rúbrica, definida por Díaz Barriga como “una matriz que puede explicarse como un listado del conjunto de criterios específicos y fundamentales que permiten valorar el aprendizaje, los conocimientos o las competencias logrados por el estudiante en un trabajo o materia particular” 

Como conclusión podemos indicar que la evaluación nos ayuda a valorar la actividad realizada, ver si tanto el evaluado como los evaluados han conseguido sus objetivos y reflexionar sobre los pasos seguidos y poder mejorarlos. Además, con la autoevaluación se puede conseguir una mayor implicación del alumno y que consiga una mayor autonomía en su aprendizaje, algo fundamental en los tiempos actuales donde la formación continua cobra un gran protagonismo. 

 Bibliografía: Castillo Arredondo, Santiago y Cabrerizo Diago, Jesús (2010): Evaluación educativa de aprendizajes y competencias. Pearson Educación S.A. Madrid, 2010 
 Rodríguez Gómez, Gregorio, Ibarra Sáez, María Soledad y Gómez Ruiz, Miguel Ángel, e-Autoevaluación en la universidad: un reto para profesores y estudiantes. Revista de Educación, 356. Septiembre-diciembre 2011, pp. 401-430.

lunes, 24 de septiembre de 2012

ANTEPROYECTO DE LEY PARA LA MODIFICACIÓN DE LA LOE. PUNTOS PRESENTADOS Y ALGUNOS COMENTARIOS.


El pasado Viernes el ministro de Educación, Cultura y Deporte José Ignacio Wert presentó el anteproyecto de Ley para la modificación de la Ley Orgánica de Educación.
Hemos leído y escuchado muchas opiniones sobre este anteproyecto presentado. Como punto de partido iremos a las fuentes. En la página del ministerio podemos ver lo que presentan como puntos fundamentales:
  • Se realizará una evaluación en 3º de Primaria para la detección precoz de dificultades en el aprendizaje: se comprobará el grado de adquisición de las competencias básicas en comunicación lingüística y matemática. El equipo docente podrá adoptar las medidas excepcionales más adecuadas, que podrán incluir la repetición de este curso.
  • Los alumnos realizarán una evaluación al finalizar 6º de Primaria, sin efectos académicos, en la que se comprobará el grado de adquisición de las competencias básicas y de cumplimiento de objetivos de la etapa, así como la viabilidad del tránsito del alumno por la siguiente etapa. Su resultado tendrá carácter informativo y orientador para los centros, el equipo docente, las familias y los alumnos.
  • El título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria se obtendrá tras la superación de una evaluación final que se realizará al final del cuarto curso de la ESO. Habrá pruebas diferentes para acceder a Bachillerato o a Formación Profesional dependiendo de la opción que hayan elegido los alumnos. La calificación final de ESO combinará la nota media de las notas obtenidas en ESO ponderada al 70%, y la nota de la evaluación final al 30%.
  • Bachillerato: se racionaliza la oferta educativa al reducirse el número de vías a 5: ciencias e ingeniería, ciencias de la salud, humanidades, artes y ciencias sociales.
  • Se sustituye la Prueba de Acceso a la Universidad por una evaluación de final de Bachillerato de ámbito nacional. La calificación final de Bachillerato combinará la nota media de las notas obtenidas en Bachillerato ponderada al 60%, y la nota de la evaluación final al 40%.
  • Ciclos de Formación Profesional Básica, que sustituirán a los actuales Programas de Cualificación Profesional Inicial, pasan de 1 año y un 2º año voluntario a 2 años completos. Serán considerados educación básica, obligatoria y gratuita.
  • Se moderniza la Formación Profesional de Grado Medio. Se incluyen materias instrumentales adaptadas al campo o sector profesional correspondiente y se facilita la continuidad con la Formación Profesional de Grado Superior a través de materias optativas.
  • Evaluaciones y pruebas de admisión: los alumnos que no las hayan superado (en cualquiera de las etapas educativas), o que deseen elevar las calificaciones obtenidas, podrán repetirlas en convocatorias sucesivas.
  • Autonomía de los centros para diseñar e implantar métodos pedagógicos propios.
  • Nuevo requisito para los nuevos directores de centros: certificación acreditativa de haber superado un curso de formación sobre el desarrollo de la función directiva.
  • Posibilidad para las Administraciones educativas de concertar con centros de educación diferenciada por sexos, siempre que cumplan los requisitos de la Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñanza.

Que hace falta una reforma en la educación, creo que es apoyado por todo el mundo, o por lo menos, por una gran mayoría viendo los resultados de informes como el PISA o escuchando a padres y profesores. Desde mi punto de vista, leyendo lo anterior y escuchando tanto las opiniones del ministerio como de otros grupos, me genera una serie de dudas que, aunque quiera ser optimista, me lleva a valorarla con visos al fracaso:

a)      No hay consenso. Obviamente el partido que gobierna obtuvo mayoría absoluta y su papel es establecer las leyes y normas necesarias para mejorar las distintas situaciones. Pero ya sabemos o podemos intuir, que cuando haya un cambio de gobierno, esta ley se modificará. Y así no se puede estar. Aunque lleve tiempo habría que conseguir un acuerdo entre todos o la mayoría de partidos para establecer un sistema duradero. Lógicamente a lo largo de los años, habrá modificaciones: asignaturas que deberán aumentar su presencia, otras que disminuirían su peso, la formación profesional cambiará,… pero en su estructura deberá mantenerse en el tiempo (obviamente, salvo que se vea que no ha servido para mejorar)

b)      Se hace mucho hincapié en la empleabilidad: anticipar la elección de itinerarios, mayor números de alumnos a la F.P., desarrollar la formación profesional dual,  ¿es muy pronto que un niño a los 15 años sepa que estudiar? Creo que no, siempre que haya ciertos requisitos. Que el alumno disponga de suficiente información sobre las opciones que tiene para elegir y que puede haber “idas y vueltas”. Si alguien decide tirar por la F.P. no tiene que significar que en un futuro tenga dificultades en cambiar o ampliar sus estudios en la Universidad o al revés. Me parece correcto el darle prestigio a la F.P. y que no se considere como la elección únicamente para los malos alumnos y los buenos a la Universidad.

c)       Respecto a este punto se dice que la Universidad se ha alejado del mercado laboral. Pero ¿no puede ser que esté ocurriendo lo contrario, que el mercado laboral se aleje de la Universidad?. Con las últimas medidas parece que aspiramos a que en nuestro país se instalen empresas en busca de mano de obra barata, hostelería, parques temáticos, casinos. No invertimos ni desde el sector público ni el privado en investigación y desarrollo, no se valora la cultura ni la educación,… Entonces ¿creamos solo escuelas de hostelería, de albañilería, y similares y nos olvidamos de la mayoría de las carreras?  El estudiar asignaturas o temas que puedan no servir directamente para un empleo ¿no es válido? ¿el tener un país culto no aumentará las posibilidades de que empresas se ubiquen en España?

d)      Exámenes externos. Siempre he pensado que pueden servir para homogeneizar notas. Que un 8 en un centro sea igual que un 8 en otro. Pero si intentamos apoyar el esfuerzo, la evaluación continua, las autonomías de los centros ¿Tiene sentido tanta prueba externa? ¿No sería mejor más inspecciones y conseguir que en los centros quienes aprueben salgan todos con el mismo nivel?

Estos son algunos aspectos que quería comentar. En otra entrada ya hablaremos de otros puntos (la financiación de los centros, la selección de los alumnos por su parte,..)

Pienso que este es un tema muy interesante de debatir, por lo que os animo a dejar vuestros comentarios y opiniones (obviamente tanto a favor o en contra de la ley o de mis opiniones)
 

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